Será la segunda vez que Augusto Miguel “Ardilla” Palacio afronte una causa por lesiones graves en contra de otro joven. En ambos casos, según se explicó, la acusación indicaba que había apuñalado múltiples veces a su víctima. El joven estaba libre dado que la condena que había recibido en mayo por el primer hecho fue una condicional de tres años, es decir que podía cumplirla en libertad.
Ayer la jueza María Balcázar determinó que Palacio siga detenido por 89 días, plazo en el que se estima que la causa concluiría.
Violento ataque
El auxiliar fiscal Benjamín Zavalía de la Unidad Fiscal de Atentados contra las Personas que conduce Pedro Gallo, relató que el 28 de noviembre pasadas las 21 Franco Augusto González Paz salía de haber realizado una compras en una despensa de avenida Roca, en Tafí Viejo, cuando fue abordado por Palacio, que estaba acompañado por un menor de edad.
“Un hermano menor del acusado estuvo con él cuando Palacio atacó a la víctima, en base a las pruebas, sólo con la intención de herirlo. Le propinó cuatro puñaladas en el abdomen, debajo de las costillas. Lesiones por las cuales se llevó a González Paz a un nosocomio para que fuera asistido y puesto fuera de peligro”, detalló el auxiliar sobre el caso.
Producto del hecho de sangre se inició la investigación que llevó hasta el acusado. La jueza María Balcázar había ordenado el allanamiento que concluyó con la aprehensión de Palacio y de otros elementos de interés para la causa.
Zavalía agregó: “la víctima nos manifiesta que nunca había tenido un problema con el acusado”. En ese sentido recordó que en el sumario policial y judicial constaba que en mayo había recibido una condena condicional de tres años por lesiones graves. “Es la misma categoría que le imputamos hoy”, señaló.
La defensa no se opuso a nada de lo planteado.
No negó el hecho
A su turno, Palacio se desesperó por hablar. “Sólo quiero aclarar algo”, sostenía. El defensor oficial Gustavo Estofán le había recomendado que se llamara al silencio en esta audiencia. La jueza, que debe cerciorarse de que el imputado entendiera que iba a desoír el consejo de su abogado, le consultó dos veces si declararía de todos modos. Palacios dijo que entendía la situación y prosiguió, pero nunca negó la acusación.
“Sí conozco a Paz, lo crucé muchas veces en el barrio y me quiso pegar. En más de una ocasión me quiso pelear”, aseveró el acusado, y también demandó que la víctima andaría en actividades delictivas, algo que hasta el momento no se denunció formalmente y que (al menos por ahora) nada tendría que ver con este hecho de sangre.
Tras escuchar al imputado, la Fiscalía pidió su detención por 89 días -plazo que fue aceptado- para finalizar la investigación. Algo que podría ocurrir mediante otra salida alternativa, pero que por su antecedente, concluiría en una condena de cumplimiento efectivo de entre seis y nueve años. La defensa no se opuso y adelantó que trabajarán en buscar un acuerdo.